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La basura electrónica, un problema que crece

  • 13 nov 2017
  • 3 Min. de lectura

La basura o chatarra electrónica ya es el tipo de residuo que más rápido crece. Debido al gran desarrollo de las tecnologías en los últimos años, cada vez se consumen más dispositivos electrónicos y éstos quedan obsoletos cada vez en menos tiempo. Esto ha provocado que la basura electrónica mundial aumente cada año un 20%, siendo una de las principales causas de la contaminación a nivel global.

Según el informe del Programa de la ONU para el Medio Ambiente Waste Crime, Waste Risk (2015), se espera que a finales de este año 2017 se hayan generado 50 millones de toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) en todo el mundo. Como ya denunció esta organización en 2015, el 90% de esos residuos son ilegalmente desechados o tirados a vertederos causando un grave problema para el medioambiente.


En España, concretamente, se generan alrededor de un millón de toneladas de desechos electrónicos al año. De acuerdo con los datos publicados en el proyecto Countering WEEE Illegal Trade (CWIT, por sus siglas en inglés), el 60% de esos residuos electrónicos de nuestro país acaba en paradero desconocido, lo cual no es solo dañino para el medioambiente sino peligroso para el ser humano, ya que muchas de las sustancias con las que están fabricados los aparatos electrónicos son tóxicas. Sólo el 20% de los residuos de este tipo es procesado, tratado y reciclado. Estos datos sitúan a España entre los países europeos con más chatarra electrónica fuera de control, solo superada por Rumanía y Chipre.


Chatarra electrónica. / Fuente: Enredando.org

Chatarra electrónica. / Fuente: Enredando.org


El problema se agrava cuando toda esa cantidad de residuos que producen los países desarrollados es enviada (de manera ilegal, dado que está prohibido) a países subdesarrollados; de hecho, en África y Asia hay vertederos considerados como ciudades por su tamaño, lo que demuestra que existe un verdadero problema social y medioambiental.


En busca de soluciones

Un informe del E-Waste Monitor de la Universidad de Naciones Unidas argumenta que la chatarra electrónica es un “reto global” no solo por su incremento, sino también porque su tratamiento y prevención requiere la colaboración tanto de instituciones internacionales como nacionales, así como de la sociedad civil en su conjunto.


Las soluciones para aprovechar estos residuos protegiendo el planeta no son fáciles de encontrar. Quemarlos no es buena idea dado que están compuestos por ciertas sustancias tóxicas; reciclarlos y tratarlos es un proceso largo y en el que también se utilizan compuestos químicos que dañan el medioambiente (aunque esta es por ahora la mejor opción).


Sin embargo, un grupo de científicos del Instituto de Ciencias de la India tiene una propuesta: convertir la chatarra electrónica en polvo, tal como adelantaba El Confidencial en julio de este año. Estos expertos defienden un método en el que, usando una máquina trituradora a baja temperatura, se logran separar los diferentes elementos de los aparatos electrónicos obteniendo así tres tipos nanopartículas: polímeros, metales y óxidos. Es decir, la basura se machaca hasta convertirla en partículas de polvo de tamaño nanométrico (milmillonésima parte de 1 metro) del que obtener los tres componentes citados, y esas nanopartículas podrían ser usadas para crear nuevos productos.


Aunque la práctica del pulverizado para obtener partículas de metales no es nueva y se aplica en otros ámbitos, esta particular forma de reciclaje de chatarra electrónica aún está investigándose. La idea es construir cuanto antes trituradoras de los materiales más grandes y después, expandir esta técnica. Si en los próximos años diera resultado, podría sustituir las actuales formas que existen para deshacerse de estos residuos, construyendo un planeta más limpio y sostenible.


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