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Reducir, reutilizar, reciclar: trucos sencillos para aplicar en casa

  • 4 dic 2017
  • 3 Min. de lectura

La mayoría de la gente conoce la Regla de las Tres Erres (reducir, reutilizar y reciclar), una consigna ecologista que fue iniciada y popularizada por Greenpeace que fomenta los tres pasos básicos para cambiar nuestra forma de consumo y conservar el medio.


Sin embargo, no todo el mundo pone esta indicación en práctica. En nuestra sociedad desarrollada, los hogares generan multitud de residuos de todo tipo y si no tomamos conciencia de la importancia de separarlos, reutilizarlos y reciclarlos correctamente estaremos contaminando la naturaleza y creando graves problemas medioambientales.


Por eso, desde Pensamiento ECO queremos ofrecerte unos sencillos consejos para animarte a aplicar las tres erres en casa cada día.


Reducir


Es quizá la parte más obvia de la teoría, pero también la que más a menudo se olvida. Se trata de reducir el ritmo de consumo, tanto energético como de bienes materiales, es decir, comprar menos. Así, se disminuye el gasto de materias primas, agua, energía y otros recursos, así como el aporte de CO2 a la atmósfera.


Para ello, algunas ideas son:

  • Aplicar ciertos criterios a la hora de elegir lo que compramos para evitar comprar productos innecesarios.

  • Comprobar el lugar de procedencia de los productos, dando prioridad a los productos que han sido elaborados más cerca de nosotros (dado que han tenido un menor gasto de energía en distribución y su impacto en el medioambiente es menor).

  • Escoger productos cuyo envoltorio no sea excesivo o cuyo embalaje esté fabricado con materiales que puedan ser reciclados con facilidad.

  • Llevar un carrito de la compra o bolsas que puedan ser reutilizables a la hora de ir al supermercado, para así evitar poner en circulación más bolsas de plástico.

Fuente: Intermon Oxfam

Fuente: Intermón Oxfam

Reutilizar


Aprovechar un producto o alargar su vida útil es otra de los hábitos que deberíamos que adquirir. Antes de tirar algún objeto o sustituirlo por uno nuevo, debemos buscar el modo de repararlo o de darle otro uso. Como ejemplos, proponemos:

  • Las cajas de cartón o de plástico en las que vienen empaquetadas las colonias, los dispositivos móviles, los bombones, las galletas o muchas otras cosas de uso cotidiano pueden ser reutilizadas para guardar otros objetos que queramos recopilar o tener a mano (cartas, documentos importantes, bisutería…).

  • Los envases de vidrio (botellas, tarros, etc) son muy aptos para la reutilización. La colocación de velas en su interior o su uso como florero son ideas muy recurrentes.

  • La ropa que ya se utiliza puede tener varios destinos: si está en buen estado, se puede donar, llevar a un contenedor oficial de ropa o intercambiar en tiendas de segunda mano. Si está en mal estado, vieja o rota, procura sacarle partido aunque sea para trapos, bayetas o mopas.

  • Los recursos naturales como el agua también se pueden reutilizar; es el caso de la que utilizamos para lavar alimentos, que puede destinarse después para el riego de las plantas.


Reciclar


Reciclaje, la última erre, es el paso más conocido y extendido. Es el tratamiento de los desechos con el fin de obtener nuevos productos y evitar su eliminación (desprenden gases y otras sustancias tóxicas).


La clave, a nivel individual, está en hacer una buena selección y separación de los residuos, por lo que en casa es necesario tener varios cubos que nos permitan desechar esos residuos ética y organizadamente. En general, la sociedad conoce que el cubo amarillo es para envases y plásticos; el azul, para papel y cartón; el verde, para vidrios y el naranja o gris (depende de cada lugar), para basura orgánica. Pero hay algunos residuos que nos causan dudas y los tiramos erróneamente:

  • Los tapones y tapas, tanto los de plástico (de botes, botellas, etc.) como los metálicos (de tarros de vidrio), son parte del envase y se deben reciclar en el contenedor amarillo. Desenroscados y tirados por separado se facilita su reciclaje.

  • No hay actualmente un sistema específico para el reciclado del corcho, por lo que los tapones de corcho se deben depositar en el contenedor de orgánicos para no dificultar el reciclado del vidrio o de los envases.

  • El papel de film y de aluminio son plásticos y por ello deben ir al contenedor amarillo, aunque muchas veces los coloquemos por error con los restos orgánicos.

  • Tanto los pañales como las toallitas deben tirarse en el contenedor normal, es decir, el cubo de residuos orgánicos.

  • También los juguetes de plástico han de ser tirados en el contenedor normal, aunque sean de plástico no van al amarillo.

  • Los restos de poda claramente son materiales orgánicos pero no se deben desechar en el cubo de la basura orgánica porque dificultan el reciclaje. Lo conveniente sería llevarlos a un punto limpio especializado o elaborar un compost doméstico.


Latas vacías acumuladas para su reciclaje. / Fuente: Intermon Oxfam

Fuente: Intermón Oxfam

Si aún te quedan dudas sobre cómo reciclar, puedes consultar estos dos buscadores de Cogersa y Ecoembes que te indicarán en qué contenedor tirar cada producto:


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