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Vivir sin residuos plásticos, el reto del siglo XXI

  • 21 ene 2018
  • 3 Min. de lectura

Ser capaz de no generar residuos plásticos parece una utopía en los días en que los que vivimos. En las sociedades modernas, este material se usa para prácticamente todo ya que es barato y muy polivalente. Sin embargo, como es sabido, constituye una grave amenaza para el medioambiente: según datos de Greenpeace, 500 billones de bolsas de plásticos son producidas cada año, lo que significa que cada minuto se utiliza en todo el mundo 1 millón de bolsas de plástico, de las cuales menos del 5% son recicladas a nivel global.


Un estudio de 2015 elaborado por Plastics Europe (Asociación de Manufacturas del Plástico), afirmaba que en ese año China era el principal país productor de plástico con un 24,8 % de la producción total (299 millones de toneladas) y Europa ocupaba el segundo lugar con un 20% de la producción mundial (57 millones de toneladas). Por su parte, Ecologistas en Acción en su informe Desengancharse del plástico avisa de que la toxicidad de este material afecta gravemente a la salud humana y al medioambiente.


Patricia Reina y Fernando Gómez, enormemente concienciados sobre este problema, son un ejemplo de que si se quiere, se puede. En agosto de 2015 se plantearon el reto de evitar los residuos plásticos y ya llevan casi dos años y medio embarcados en esta aventura. Compran en tiendas a granel, elaboran sus propios cosméticos y su despensa está repleta de tarros de vidrio. No generan apenas basura y los residuos que tienen, en su mayoría de tipo orgánico, los guardan en el congelador para después llevarlos a un huerto urbano en el que se aprovechan para compost.

Fernando y Patricia en su casa de Madrid. Fuente: Berta Jiménez

Fernando y Patricia en su casa de Madrid. / Fuente: Berta Jiménez

Aún así, hay ciertos desechos plásticos que no han podido eliminar y que han ido guardando, como etiquetas de la ropa o tapones del aceite. En todo el tiempo que llevan con esta rutina, tan solo han llenado una tartera (también de plástico) cada uno. “La mía ya casi no cierra”, comenta Patricia entre risas.


Tarteras de plástico donde guardan sus residuos. / Fuente: Berta Jiménez

Tarteras de plástico donde guardan sus residuos. / Fuente: Berta Jiménez



Desde que comenzaron a llevar este estilo de vida, esta pareja escribe sus experiencias en el blog Vivir sin plástico, un espacio donde, en un primer momento, publicaban semanalmente fotos de los residuos que habían generado del lunes al domingo: “La idea era que cada semana esa montañita fuese reduciéndose”, cuenta Patricia, que añade que ese espacio les ayudó entonces a mantenerse constantes en su objetivo. Ahora, es mucho más que una web: escriben artículos y suben contenido frecuentemente, y, según apuntan, gracias a Internet han descubierto que hay bastante más gente comprometida con esta causa de la que se imaginaban.


En cuanto a la ropa que visten, apuntan que sí contiene poliéster y otros plásticos porque siguen usando la que ya tenían antes de emprender su viaje ecológico. “No hemos tirado nada, aunque lo nuevo que compramos sí procuramos que sea ecológico”, explica Patricia. El motivo es que “la ropa, al lavarla, suelta microfibras, que se van por el desagüe y acaban en el mar puesto que no hay filtros que puedan cogerlas”.


Sin embargo, Fernando no está tan de acuerdo con la filosofía de las marcas ecológicas: “Si todo el mundo vistiera algodón ecológico, tampoco sería sostenible”. Ambos coinciden en que es un tema muy complicado de abordar aunque, para ellos, la clave está en “comprar menos y de más calidad”.


Una de las cosas sobre las que la pareja ha reflexionado bastante son las peticiones a nivel político. “Nos gustaría hacer alguna propuesta sobre los supermercados”, comienza Fernando. “Nosotros no compramos en supermercados pero la gran mayoría de la población sí lo hace, y mucha gente que nos contacta se queja de que no hay opción de comprar sin plástico en este tipo de superficies”. En Inglaterra, según argumenta, se está desarrollando una iniciativa para instalar en los supermercados al menos un pasillo plastic free (libre de plástico), algo que en su opinión, se podría plantear e implantar en España.


Consulta la entrevista completa en el siguiente vídeo para saber más sobre los hábitos, intenciones, experiencias y modo de vida de Fernando y Patricia.




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