La crisis del coronavirus da un respiro al planeta
- 14 abr 2020
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Actualizado: 15 oct 2020
La contaminación del aire está disminuyendo, los animales se dejan ver por las ciudades y las aguas aparecen más limpias en algunos lugares
Se cumple un mes desde que se decretó el estado de alarma en España. Y es muy duro no pensar en las decenas de vidas que se ha llevado por delante el coronavirus durante este tiempo, así como no acordarse del dolor de los familiares de todas esas víctimas. Sin embargo, y pese a que está siendo una situación atroz, el confinamiento de la población derivado de esta crisis está teniendo algunos efectos positivos sobre el medioambiente.
Desde que el pasado 14 de marzo se endurecieran las medidas para limitar los desplazamientos, los niveles de polución de las principales ciudades han sufrido una tremenda caída. El contaminante que más se ha reducido es el dióxido de nitrógeno (NO2), un compuesto muy tóxico causado por la quema de combustibles fósiles en vehículos, industrias o calefacciones.
Madrid y Barcelona, según un informe de Greenpeace, alcanzaron “mínimos históricos” de NO2 ya en la primera semana de confinamiento. Un estudio de El País, por su parte, apunta que se ha producido una reducción media del 51% en los niveles de dióxido de nitrógeno de las 80 localidades más pobladas de España. Entre ellas, las más beneficiadas han sido Palma de Mallorca, con una disminución media del 74% del nivel de NO2 en esas tres primeras semanas de confinamiento, y Alicante, Valencia y Vigo, con bajadas de alrededor del 65%.

Palma de Mallorca vacía. (Fuente: eldiario.es)
A pesar de que los factores meteorológicos también influyen en la presencia de este compuesto, la prohibición (salvo contadas excepciones) del tráfico motorizado es una de las principales razones de la caída de NO2. En Barcelona, la bajada del tráfico en carretera se situó en torno al 80%. En Madrid, por ejemplo, según datos del Ayuntamiento del 1 de abril, la circulación se redujo en torno a un 75% en comparación con el año pasado.
En la capital, una prueba de este descenso de la contaminación es que las estaciones de medición de la calidad del aire apuntan desde hace semanas que su índice es “muy bueno” (aparte del NO2 se miden el dióxido de azufre, el ozono, el dióxido de carbono o las partículas). Además, en las redes sociales ya se han viralizado algunas fotografías que muestran que la famosa “boina” de Madrid ha desaparecido, dejando paso a un limpio cielo azul. En algunas, incluso, se pueden ver nítidamente las cuatro torres de la Castellana o la Sierra de fondo.

Madrid vista desde Alcalá de Henares. Foto: Domingo Pestana.

Madrid, desde la Gran Vía. Foto: Nacho Carretero.
Tregua global
Los efectos del confinamiento no se han dado solo en España. A través de imágenes del satélite Sentinel 5, captadas por la Agencia Espacial Europea (ESA) a mediados de marzo, se puede ver claramente cómo la contaminación ha descendido también en ciudades como París o Lyon, en Francia, o Roma, Milán y Nápoles, en Italia, en comparación con los niveles del año pasado.


Imágenes de la ESA. Fuente: El País.
Según Ariparif, la entidad que monitorea el aire de París y de toda la región Île de France, los niveles de contaminación en la capital francesa mejoraron notablemente a mediados de marzo, gracias a una bajada de las emisiones de NO2 en un 60%.
En China, donde comenzó el brote de coronavirus, el descenso se aprecia muy claramente. Si bien el mes de enero de este año alcanzó altos niveles de NO2, entre el 10 y el 25 de febrero la cantidad de este contaminante cayó bruscamente.

Mejora de la calidad del aire en China, foto de la NASA. Fuente: National Geographic.
La fauna se acerca
También son típicas de estos días las imágenes de diferentes animales paseando por las ciudades, adentrándose en lugares donde no suelen encontrarse. Ante la ausencia de personas, en Japón, por ejemplo, se avistaron ciervos procedentes del Parque Natural de Nara ocupando las carreteras de una localidad cercana.
En España, unos vecinos de Asturias grabaron a un oso campar a sus anchas en Cangas de Narcea, y en Segovia se han avistado de madrugada corzos en los alrededores del acueducto.
Un caso especialmente llamativo a mediados de marzo fue el de Venecia. Sus canales presentaban unas aguas cristalinas y limpias, algo inusual debido al constante tráfico de barcos. Incluso, se podían llegar a ver bancos de peces o familias de cisnes.

Fuente: El Norte de Castilla
No cabe duda de que el planeta nos ha llamado la atención y, de manera involuntaria, estamos dando un respiro a la naturaleza durante un tiempo. Sin embargo, algunos expertos avisan de que el “efecto rebote” al volver a la normalidad puede ser devastador. Así que quizá sea hora de sacar conclusiones de esta experiencia y pensar en cambiar aquello que llamamos “normalidad”. O nos cargaremos el planeta definitivamente.








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