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La Fashion Revolution Week recuerda la necesidad urgente de una moda sostenible

  • 28 abr 2020
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 15 oct 2020

Finaliza la séptima edición de la Fashion Revolution Week tras una semana de charlas y encuentros virtuales bajo el marco de la campaña #Whomademyclothes

Una edición más de la Fashion Revolution Week acaba de terminar. Este año se ha celebrado del 20 al 26 de abril de 2020 y no han sido pocas las iniciativas virtuales puestas en marcha por diferentes organizaciones en defensa de una moda sostenible.

Desde hace siete años, se conmemora cada mes de abril el trágico accidente ocurrido en un edificio de Bangladesh. El 24 de abril de 2013 el edificio Rana Plaza en Dhacca se hundió después de que algunos trabajadores hubieran alertado de grietas en las paredes los días previos. Murieron 1.138 personas y resultaron heridas otras 2.500, la mayoría, mujeres jóvenes. El episodio ocurrido en este edificio, que albergaba fábricas de proveedores de varias empresas de fast fashion internacionales, se convirtió en el cuarto mayor desastre industrial de la historia.

Accidente del Rana Plaza en 2013.

Tras el escándalo, se consiguieron algunos acuerdos, como el Acuerdo de Bangladesh sobre Seguridad en la Construcción de Edificios y de Instalaciones de Sistemas contra Incendios, firmado por 222 empresas, diez sindicatos y cuatro organizaciones internacionales pro derechos humanos. Sin embargo, este ya ha expirado y muchas otras medidas se han quedado en el camino.

Así fue cómo nació la plataforma internacional Fashion Revolution, que desde entonces lucha por conseguir una industria no solo más justa sino también más ética y sostenible. Buscan hacer una revolución pacífica que exija a esta industria, la de la moda, la reconversión en una “industria limpia en su más amplio sentido”.

La industria textil es la segunda más contaminante del planeta, después de la del petróleo, por lo que su impacto ambiental es inmenso. Por poner ejemplos, un solo pantalón necesita más de 3.300 litros de agua para su fabricación y una camiseta, 2.720 litros. En términos generales, el consumo de ropa produce unas 1,5 toneladas de CO2 por casa cada año y el cultivo de algodón para esa ropa usa el 22,5% de los insecticidas del mundo y el 10% de todos los pesticidas. En cuanto a la generación de residuos, según datos del año pasado, en el mundo solo se recicló un 20% del total de 73 millones de toneladas de textiles comprados.

Con el fin de condenar este tipo de producción y animar a la sociedad a consumir de otro modo, multitud de organizaciones alrededor de todo el mundo se han volcado en la Fashion Revolution Week. Bajo el hashtag #Whomademyclothes, invitan a los usuarios a preguntar a las marcas de dónde vienen las prendas y, sobre todo, invitan a la reflexión: ¿sabemos realmente quién ha hecho nuestra ropa?

Economía circular, reutilización y moda ética

En nuestro país, Fashion Revolution Spain ha ofrecido charlas, talleres y entrevistas cada día través de sus redes sociales. La conversación con Nereida J Fuertes sobre el concepto de slow creativity y la explicación de Adriana Uribesalgo acerca de cómo en Ekomodo utilizan el plástico de las botellas para hacer accesorios abrieron boca el lunes y martes. Tras ellas, la youtuber Jessica Checa dio una lección sobre los residuos textiles y fast fashion (cada año más de 900.000 toneladas de textiles acaban en vertederos en España) y Elena Herraiz, comunicadora de moda sostenible, habló sobre cómo nuestros armarios podrían cambiar el mundo si aprovechásemos un poco más nuestra ropa (actualmente tenemos cinco veces más prendas que nuestros abuelos).

También esta semana ha habido exposiciones virtuales, como la que hicieron algunas alumnas de la Escuela Superior de Diseño de Aragón, y proyecciones de documentales. Por ejemplo, Jon Kareaga, fundador de la marca Bask, respondió a las preguntas de los usuarios sobre el proyecto audiovisual que está llevando a cabo: La dura textil en Bangladesh aún no está disponible pero promete ser un filme muy revelador sobre el funcionamiento de la industria.

Y como no podía ser de otra manera, los talleres DIY (Do It Yourself) de Fashion Revolution Spain no han faltado a esta cita. Los curiosos han podido aprender a customizar y reutilizar una prenda, a convertir un pantalón en varios utensilios para el hogar e incluso la técnica de “ecoprint” o estampación con plantas.

Experiencias compartidas entre regiones

Por su parte, la Asociación de Moda Sostenible de Madrid también ha querido participar en la Fashion Revolution Week. Mediante jornadas temáticas, esta asociación ha ido retransmitiendo debates y entrevistas en los que se ha hablado del trabajo de las empresas de moda sostenible en la región, del upcycling (reciclar algo creando un objeto de más valor) o de la responsabilidad de la industria textil en el futuro.

Paloma García, presidenta de MSMAD y fundadora de The Circular Project, moderó una conexión internacional con emprendedoras de otros países, como Mirva Trujillo (Asociación Moda Sostenible de Perú), Claudia Steffens (Retazo, Puerto Rico y Fashion Future NYU, Nueva York), Helena Antónia (Vintage for a causa, Portugal) Ale Gougy (Asociación Moda Sostenible de Argentina), Victoria Zaccari (Coordinadora Fashion Revolution Brasil) o Valentina Suárez (Universo Mola Uruguay), entre otras.

Otra invitada fue Gisela Fortuna, de la Escuela Work Experience Fashion y la asociación Creamodite, quien explicó las técnicas de patronaje y la utilización óptima de los recursos, desgranando los misterios del zero waste. Todos los vídeos se podrán ver en breve en el perfil de Youtube de MSMAD.

En esta Fashion Revolution week se han volcado igualmente colectivos de otras comunidades. Es el caso del Consell de Ibiza, que organizó una mesa redonda en la que grandes nombres del sector de la moda sostenible recordaron que hay muchas alternativas a la industria textil convencional. Estuvieron presentes, entre otros, Brenda Chávez, escritora y periodista; Gema Gómez, directora de Slow Fashion Next y co-coordinadora de Fashion Revolution en España (junto con Alejandra de Cabanyes); Javier Benito, fundador de DLana; Nadege Seguin, de Fashion Revolution Ibiza y Santi Mallorquí, de Organic Cotton Colours.

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